jueves, 25 de febrero de 2010

El Destino de la Agricultura Intensiva de Poniente

                       Una vez más vemos como las grandes distribuidoras son las que ponen los precios finales a los consumidores, es un sistema que ellos han creado para que se mantengan los precios en destino, y en origen, como siempre, quien tiene que sufrir todas las consecuencias es el agricultor. Hace un año, mi a migo agricultor y yo veíamos el recorrido que hacia un producto desde que salía de su invernadero hasta que lo compraba el consumidor del mismo, y como el pecio llegaba al mil por mil de su precio. El que me pide consejo para todo, ya le decía que había que acercar el agricultor al consumidor final eliminando la cadena de distribución o acortándola lo máximo posible, después de un año, sigue todo igual, aunque algo ha cambiado, el agricultor se va dando cuenta que su destino depende de lo que quieran darle por sus productos. Pero continuemos con nuestro periplo en relación a los productos de mi amigo el agricultor, tomando nota de cuanto yo le había indicado, y los pasos que tenia que dar para llegar al consumidor, y llegó a la siguiente conclusión, tengo que elaborar mi propio genero o llevarlo a las cooperativas para que me lo envasen con marca blanca, así lo ha hecho, se ha hecho de la caja, un registro sanitario, y un certificado de un laboratorio de control de calidad alimentaría, hasta ahí, bien, ha confeccionado sus palets y a su vez tiene un vecino que va todos los días a repartir con su camión a Madrid, como hizo lo que le dije, se fue a Madrid, contacto con unos supermercados minoristas, en el que le ofrecería variedad de verduras todas las semanas del año, es decir diversificó la producción, de pasar a tener nada más que tomates, tiene, pimientos, berenjenas, hasta ajos, patatas, lechugas, etc. etc. Todas las semanas envía dos o tres palets de productos ya confeccionados, a veces cuatro y hasta cinco palets, pero lo importante es que se ha salido de la cadena y de cobrar un kilo de pimientos a un máximo de cincuenta y cinco céntimos, ha pasado a venderlo a un euro con setenta y cinco Euros. Todo el ciclo, le cuesta entre ochenta y noventa céntimos el kilo, gana ochenta y cinco céntimos en cada kilo de género en este producto, en la habichuela, dice que en Madrid, la vende en bolsitas de 200 grs. A 1,90 € el kg, es decir, el kilo a 9,5 € el kilo, y en la alhóndiga, máximo tres euros por kilo, quitando los gastos y el estrío, se le queda en 8,5 € cada kilo.

Con lo cual, a la vuelta de un año, aquel mini proyecto, ha dado una cuenta de resultados de 95.000  €, de BAI, cuando antes era de 35.000 de BAI, un 63 % más, bingo F.G. te has convertido en un empresario agrícola. Pero esto, no lo puede hacer todo el mundo porque hay que concentrar la oferta en origen, y esto aquí es imposible.

jose manuel garcia
Economista

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